Qué decir de esas sustancias que nos trasladan temporalmente al otro lado, que ofrecen un abordaje distinto de aquel al que nos acostumbran nuestros sentidos, que prometen el cielo y pueden desembocar en el infierno, que suponen un viejo enigma tan literario como simplemente humano. La presencia de la droga es un misterio que tal vez cifra una parte irrefutable de nuestra especie, un ámbito asociado a la curiosidad infinita y al dolor más intestino.

Entiende el DLE por anomalía, según reza en su primera acepción, toda ‘desviación o discrepancia de una regla o de un uso’. A tantos sinónimos como podrían proponerse para tal regla o uso ha venido la tradición crítica literaria a sumarles uno más, el de canon, cuya naturaleza y definición sigue siendo a día de hoy objeto de debate. Sea lo que fuere eso que llamamos canon, es hecho bastante evidente que la historia de la literatura se rige por sus propios esquemas, acompañados no pocas veces de la correspondiente etiqueta o marbete, desde los cuales se articulan y ordenan los textos literarios y las vidas mismas de los escritores. Estos esquemas, que obedecen a criterios tan dispares y a veces arbitrarios como puedan ser género, asunto o ideología, terminan por determinar qué es lo que pasa o no a la historia, léase a cualquier manual básico de literatura: nuestra tradición historiográfica es de por sí amplia, pero son muchos los textos y autores que han ido quedando al margen primero de los temarios y, al fin, de la memoria colectiva. Autores olvidados, géneros postergados, escuelas que no se reconocen como tales, e incluso escritores consagrados de cuya producción se cercena alguna vertiente o faceta que acaso fue para ellos la más querida. Letras anómalas, en definitiva, desviadas de una regla y que descansan en la periferia del canon.

La realización de una tesis doctoral viene a menudo acompañada de una serie de mitos e idealizaciones que pueden provocar una distorsión en la mente del doctorando. Estos mitos aparecen cuando se le da a la investigación una dimensión de trabajo y sacrificio mucho mayor de la que en realidad tiene. Desde Philobiblion: Asociación de Jóvenes Hispanistas proponemos la publicación de un volumen que sirva, por un lado, para la creación de un foro de discusión sobre los aspectos positivos y negativos del itinerario doctoral, y por otro, a la desmitificación de la propia tesis, presentándola con naturalidad como una tarea asimilable, perfectamente posible aplicando con rigor un método de investigación y realizable por cualquier estudiante con ganas e interés.

Más información en la web de Ápeiron Ediciones: https://www.apeironediciones.com/libros/C%C3%B3mo-afrontar-una-tesis-doctoral-eds-Juan-Cerezo-Soler-Y%C3%B3natan-Melo-Pereira-p104108070.

La literatura, la música, la pintura, la fotografía, el cine, el teatro y la danza son algunas de las disciplinas que han protagonizado y enriquecido sobremanera los trabajos de investigación literaria durante los últimos años. El enorme protagonismo que la interdisciplinariedad ha alcanzado como una de las orientaciones académicas, a nuestro juicio, más prometedoras e imprescindibles en los actuales planes de estudio ha sido nuestra inspiración para elaborar este volumen, dedicado precisamente a la relación que la literatura mantiene con otras disciplinas artísticas, a la que ya han aludido multitud de pensadores y creadores a lo largo de los siglos. Su publicación, además de ser una continuación natural del proceso editorial de Philobiblion, pretende responder a esa necesidad de conocer mejor algunos espacios aún por descubrir en el amplio universo de las humanidades.